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Pastel : Trabajar con el pincel húmedo

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En presencia de humedad, los pasteles se hacen pastosos. Si los mojas más, podrás utilizarlos para hacer lavis ligeros.

Algunos conocimientos

Acuarelar, es decir, pintar a la manera de la acuarela los pasteles secos con el pincel húmedo, permite extender y atenuar el color al mismo tiempo que preserva la fuerza de los trazados.

Mojar, con aguarrás o esencia de trementina, una superficie trabajada con pasteles al óleo, desplaza el color sin perder en tonalidad.

1. Acuarelar pasteles secos

Tensa una hoja de papel resistente al agua, por ejemplo, destinada a la acuarela.

Esboza tu obra con pastel seco blando, con grandes trazos oblicuos relativamente gruesos.

Trabaja con el pincel húmedo las zonas que elijas: el color se unifica.

Utiliza un pincel muy blando para lavar mejor los pigmentos y obtener una aguada ligera entre los trazos, siempre bien visibles.

Crea fácilmente un efecto de moteado en un papel de grano grueso: el pastel permanece adherido a los relieves, y el lavis rellena los huecos con su color atenuado.

Truco

Como el pintor Edgar Degas, también puedes reducir a polvo un poco de pastel seco, humedecerlo h aplicarlo directamente en tu obra.

2. Diluir los pasteles al óleo

Aplica generosamente el color con grandes trazos fuertes.

Moja con aguarrás o con esencia de trementina un pincel destinado a la pintura al óleo.

Aplica el pastel: sus pigmentos se funden, el color puede desplazarse como si se tratase de pintura. Tus trazos desaparecen en provecho de las pinceladas.

Truco

También puedes aplicar directamente los pasteles al óleo con el pincel humedecido, cogiendo el color del extremo de una barrita.