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Restaurar dibujos y grabados en 2 etapa

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La restauración de los dibujos y grabados varía según el medio utilizado y el problema a tratar. A continuación veremos las dos técnicas principales que puedes tener que emplear.

1. Limpiar

En seco: efectúa un desempolvado con goma en polvo. Procede con frotamientos circulares, con el dedo o un paño.

Por inmersión: para atenuar las manchas y las aureolas. Dado que la inmersión fragiliza el papel, evita manipular directamente la obra y colócala sobre una superficie mayor de tela no tejida.

Comprueba antes la resistencia de los pigmentos humedeciendo una esquina.

Si permanecen estables, sumerge el documento en un baño de agua tibia. En caso contrario, moja la superficie, con el dibujo visible.

Déjalo reposar durante unas dos horas, y y luego empieza a secarlo con un secante.

Termina colocando la obra en la prensa.

2. Blanquear el papel

Esta técnica consiste en sumergir el documento en un bajo de lejía diluida (como máximo un tapón por litro de agua).

Comprueba la ausencia de decoloración de los pigmentos efectuando ligeras presiones en una esquina del documento.

Sumérgelo durante 15 minutos como máximo, vigilando la progresión del blanqueado.

Mételo en el agua durante 5 minutos, y luego en una solución de hiposulfito de soda (para neutralizar el cloro), durante unos 15 minutos.

Aclara con cuidado: deja correr un fino chorro de agua sobre la superficie inclinada del documento durante una hora para eliminar cualquier resto de producto.

Seca la obra colocándola en la prensa entre dos secantes.