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Dibujo técnico : Dificultades

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El dibujo técnico es un trabajo a mano alzada que requiere bastante práctica. Aunque se pueden multiplicar los bocetos, en el momento de pasar al acto tendrás que dominar los distintos trazados y sus posibilidades de enriquecimiento.

1. Dominar las líneas

Aunque los decímetros y otras escuadras te faciliten la tarea, tendrás que saber trazar líneas rectas, horizontales, verticales u oblicuas sin desplazar la hoja de papel.

  • Coloca tu brazo de una manera cómoda y suelta, con el codo separado del cuerpo.
  • Mantén la mano apoyada contra la hoja para las líneas cortas, y desplaza todo el brazo para las líneas largas.
  • Presenta el lápiz oblicuamente respecto al papel: a 45º para los trazados finos e intensos, a 30º (más inclinado) para las líneas gruesas o los fondos planos.

Entrénate hasta que los gestos se vuelvan automáticos, eventualmente con papel de calco superpuesto a una hoja cuadriculada. Del mismo modo, aprende a trazar elipses a mano alzada: todos los volúmenes y curvas las necesitan.

2. Dominar los volúmenes básicos

Como diseñador, tu misión es plasmar cualquier idea en imágenes, o al menos en forma... Más allá de la concepción del objeto, tendrás que presentarlo de modo que todos puedan leer sus volúmenes. Primordial, el proyecto permite trabajar desde distintos ángulos de visión.

Las formas más complejas suelen poder descomponerse en objetos geométricos básicos: cubo, pirámide, cilindro, cono o incluso esfera. Todos pueden realizarse partiendo de líneas y elipses, con volumen y en perspectiva.

Recordatorio: el dibujo técnico ¿en dos o tres dimensiones?

  • La proyección ortográfica, en dos dimensiones, muestra el tema en plano, visto de cara. Sólo las sombras sugieren los distintos volúmenes. Pueden ser necesarios varios dibujos para describir los distintos lados.
  • La puesta en perspectiva inscribe el objeto en el espacio, en tres dimensiones. Ésta se basa en el principio del punto de fuga: con excepción de las verticales, todas las líneas convergen en un punto único del horizonte. Sencilla, privilegia una cara del objeto; compleja, con dos o tres puntos de fuga, sitúa una arista del tema en primer plano y autoriza distintos ángulos de visión (picado, contrapicado...).

3. Respetar las proporciones

Un consejo: para empezar, entrénate utilizando un cubo, es la mejor manera de crear proporciones fieles. Traza las líneas directrices de un cubo (de arista cuadrada o rectangular) e intenta dibujar el tema dentro del él, como si se encontrase en una caja.

4. Trabajar las luces y las sombras

Los contrastes entre las zonas sombrías e iluminadas entre las partes son las que mejor plasman un volumen. Un trabajo tanto más delicado en cuanto que una obra realista se basa en la combinación de tres tipos de efectos luminosos:

  • La luz directa, que ilumina un lado del objeto, y deja en la sombra la cara opuesta.
  • La luminosidad relativa de cada elemento: las sombras son creadas por los relieves propios del objeto.
  • La calidad de los reflejos, distinta según la naturaleza de los materiales que componen el objeto.

Recuerda

Refuerza la presencia del objeto integrando su sombra, sin olvidar situarla en la parte opuesta de la fuente luminosa.